PSICOLOGÍA POSITIVA: LA FELICIDAD Y LAS 24 FORTALEZAS HUMANAS

¿Por qué buscamos tan intensamente la felicidad? ¿Acaso hemos descubierto la forma de alcanzarla?
No, de momento. No habría otra cosa en el mundo que nos alegrara más a los psicólogos que encontrar la receta de la felicidad, y aunque es evidente que nos queda un largo camino por recorrer, es posible que cada vez estemos más cerca.
Tal vez el hecho de focalizar nuestros esfuerzos en alcanzar el bienestar se deba, como dice nuestro gran divulgador de la ciencia Eduard Punset, a que, a través de toda una larga historia evolutiva, la esperanza de vida se ha prolongado tanto en los países desarrollados que, en la actualidad, podemos proponernos nuevas metas orientadas a la mejora de nuestra calidad de vida, a la búsqueda del bienestar y de la felicidad.
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Podemos definir las fortalezas del carácter como los aspectos psicológicos que definen a las virtudes, y a su vez las virtudes como las características nucleares y centrales del carácter. Quiero hacer hincapié en que estas fortalezas son transculturales y universales, y lo que es más sorprendente, son capacidades que se adquieren, de las que disponemos todas las personas en mayor o menor grado y que contribuyen positivamente a alcanzar la excelencia del individuo en todas y cada una de sus facetas (individual, social, intelectual, etcétera).
Los últimos trabajos en psicología positiva determinan que esas fortalezas y virtudes no son ni algo abstracto, ni algo mágico; de hecho, varios autores de trabajos empíricos, como los prestigiosos Martin Seligman y Christopher Peterson, han conseguido clasificarlas. Han llegado a la conclusión de que son 24 y las han distribuido temáticamente en seis categorías:
Sabiduría y conocimiento. Fortalezas cognitivas relacionadas con el conocimiento, su uso y la manera de adquirirlo.
  • Curiosidad e interés por el mundo.
  • Amor por el conocimiento y el aprendizaje.
  • Juicio, pensamiento crítico, mentalidad abierta.
  • Ingenio, originalidad, inteligencia práctica.
  • Perspectiva.
Coraje. Fortalezas emocionales orientadas a alcanzar metas y objetivos ante situaciones difíciles.
  • Valentía.
  • Perseverancia y diligencia.
  • Integridad, honestidad, autenticidad.
  • Vitalidad y pasión por las cosas.
Humanidad. Fortalezas interpersonales orientadas a ofrecer afecto, cariño y a cuidar a los demás
  • Amor, apego, capacidad de amar y ser amado.
  • Simpatía, amabilidad, generosidad.
  • Inteligencia emocional, personal y social.
Justicia. Fortalezas cívicas que favorecen situaciones de armonía social para la convivencia con los demás
  • Ciudadanía, civismo, lealtad, trabajo en equipo.
  • Sentido de la justicia, equidad.
  • Liderazgo.
Moderación. Fortalezas que nos protegen de caer en el exceso y la desproporción.
  • Capacidad de perdonar, misericordia.
  • Modestia, humildad.
  • Prudencia, discreción, cautela.
  • Autocontrol, autorregulación.

Trascendencia. Fortalezas que otorgan significado a la vida.

  • Apreciación de la belleza y la excelencia, capacidad de asombro.
  • Gratitud.
  • Esperanza, optimismo, proyección hacia el futuro.
  • Sentido del humor.
  • Espiritualidad, fe, sentido religioso.

A la vista de esta extensa lista, parece evidente que no todo el mundo tiene todas las fortalezas igualmente desarrolladas; de hecho, cada persona tiene su propio mapa de virtudes y fortalezas, y por ello debemos conocer cuáles son y cómo potenciarlas, muy especialmente en los niños. Según Vera Poseck, de las 24 fortalezas citadas, cinco están directamente relacionadas con la satisfacción con la vida:

  • Gratitud
  • Optimismo
  • Entusiasmo
  • Curiosidad
  • Capacidad de amar y de ser amado.