Envejecimiento activo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento activo como el proceso en que se optimizan las oportunidades de salud, participación y seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen; implica, además, entender esta etapa de la vida como un ciclo más de crecimiento personal, añadiendo “vida a los años” y no solamente años a la vida.

Para ello, es necesario apoyarse en el desarrollo de hábitos de vida saludable, físicos y mentales, la formación a través del reconocimiento de capacidades y competencias, la promoción de la igualdad de oportunidades, el fomento de la autoestima y la participación de las personas mayores en la sociedad, desde su experiencia, formación, valores, incidiendo en el papel de la familia y la comunidad.

¿Cómo podemos fomentar, a nivel individual, un envejecimiento activo? Algunas prácticas pueden ser:

-Realizar actividades cognitivas para ejercitar nuestra mente tales como la lectura, juegos de mesa (ajedrez, parchís, dominó, juegos de cartas), pasatiempos (sudokus, sopas de letras, crucigramas y autodefinidos), ejercicios para la trabajar la memoria y la atención así como ejercicios de cálculo, entre otras.

-Cuidar la nutrición manteniendo una alimentación variada y saludable, eligiendo de forma correcta los alimentos en el mercado, realizar 5 comidas diarias, cuidar el aporte de calcio, moderar el consumo de sal, procurar la ingesta de líquidos etc.

-Realizar ejercicio físico, por lo menos caminar cada día 20 minutos. Algunas recomendaciones para realizar y motivar su ejecución son fijar objetivos realistas, variar las actividades y ejercicios o la forma de realizarlos y practicarlas en compañía agradable.

-Por último, participar en actividades sociales y en actividades cognitivamente estimulantes. Son muchos y muy variados los programas diseñados para promover la participación social. Estos programas pueden incluir grupos y/o cursos de baile, arte, canto, costura, cocina, de jardinería, de excursiones, etc. Este tipo de actividades, además de brindar la oportunidad de aprender cosas nuevas, facilita la interacción con personas que compartan los mismos intereses. De forma individual, la persona puede fomentar su participación y enriquecimiento social y cultural asistiendo a exposiciones, charlas, actos públicos de diversa índole, etc., sin descuidar el disfrute del ocio que cualquiera de estos y otros tipos de actividades reporta (cine, teatro, espectáculos, viajes, etc.), compartiéndolo con aquellas personas con las que sienta mayor afinidad.

A fin de cuentas lo importante es mantenerse activo en la medida de lo posible y realizar todo aquello que pueda reportar bienestar y calidad a nuestras vidas.