CRECES (crecimiento emocional en centros escolares)

CRECES es un apoyo y complemento para trabajar la salud anímica y emocional, así como de las capacidades personales y escolares que ponemos a disposición de su centro.

Los objetivos que nos planteamos son;

-Dotar de habilidades que les ayude a valorar y mejorar sus capacidades personales: autoestima, rendimiento académico, habilidades sociales y entorno familiar.

-Transmitir hábitos saludables, a través de talleres y de terapias personales, que les ayuden a comunicarse con su entorno de una manera eficaz.

-Ofrecer estrategias de orientación y apoyo en el área académica: Estimulación cognitiva, técnicas de estudio, acompañamiento personal y terapia psicológica.

Las actividades que ofrecemos son:

-Talleres de prevención de la ansiedad ante los exámenes.

-Talleres de mediación de conflictos escolares y familiares.

-Talleres de autoestima.

– Talleres afectivos –sexuales.

-Talleres de acompañamiento a los padres con hijos adolescentes.

-Terapias psicológicas individualizadas.

Los talleres serán impartidos por Elena Alonso Galindo. Psicóloga clínica por la universidad de Salamanca. Sexóloga por la Universidad Camilo José cela y mediadora por la Universidad de Zaragoza.

Si quiere que le ampliemos la información o conocernos, póngase en contacto con nosotros en el: 976.443754 // 691846596 o vía mail en info@asociacionafda.com        
O en nuestra página web: http://www.asociacionafda.com/

El pan y la depresión

Un artículo de la organización Sustain, Reino Unido, señala que el proceso de hacer pan puede ayudar a paliar algunos de los síntomas de la depresión.

El prólogo del estudio Rising up, escrito por John Whaite, el panadero ganador del concurso de la BBC The Great British Bake Off 2012, explica bastante bien de qué va la cosa. El mismo John tiene tendencia a la depresión, y cuenta que hacer pan es una de las cosas que más le ayudan a salir de ese bucle que empieza con un día en el que no tienes ganas de nada y termina en el más profundo de los hoyos emocionales. “Hay algo del proceso de la meditación en hacer pan”, explica, para después describir el horneado como “una forma de Prozac sin pastillas”.

El proceso de hacer pan es accesible, mejora la salud y el bienestar y refuerza las relaciones personales, ya que los excedentes de producción se pueden regalar a amigos y vecinos. Para la acción que llevó a cabo para conseguir datos para su estudio, Sustain tuvo como cómplices distintas panaderías del Reino Unido, que se ofrecieron a hacer talleres y clases de técnicas de amasado en la que pacientes y terapeutas compartieron horas de harina, levado y buen rollo. Pasado el tiempo, la asociación encuestó a 84 de ellos (54 pacientes y 30 terapeutas) sobre la experiencia, y los resultados fueron más que positivos: un 88% afirmó que el proceso les había ayudado a sentirse realizados, un 87% se habían sentido más felices y un 73% afirmaron sentirse más calmados y relajados, además de otros notables beneficios como sensación de independencia y trabajo en equipo.

Para que la panadería casera no acabe haciendo el efecto contrario y generando estrés porque la masa madre no sobrevive ni dos minutos o el pan de nube no leva, debemos de de ser conscientes de la condición de primerizos y optar por algo sencillito, respetar los tiempos y no pasarse todo el proceso mirando el reloj cada cinco minutos.

Puede que la reducida muestra del estudio de Sustain no permita elevar sus conclusiones a la categoría de científicas. Y quizá los supuestos efectos antidepresivos de la panadería casera sean aplicables a muchas otras actividades manuales y a la vez creativas, como la cocina, la jardinería, el arte o hasta la papiroflexia. Pero cualquiera que se haya enfrentado alguna vez al desafío de elaborar pan estará de acuerdo en que este alimento tan primario es algo especial. Porque tocar una masa, manosearla, olerla, verla levar, darle forma y meterla al horno no es sólo divertido, sino extremadamente gratificante.

Texto extraído de: Hacer pan como terapia para la depresión (Mikel López Iturriaga; 31 de octubre de 2013)